PLAZA BOLIVAR DE BARINAS

PLAZA BOLIVAR DE BARINAS
ESTATUA PEDESTRE DEL LIBERTADOR PLAZA BOLIVAR DE BARINAS

martes, 28 de enero de 2014

LLANO ADENTRO  EN LETRA VIVA

(Volumen II)


LA TORTILLA VOLTEADA                                         

A Carlos Lusson Pulido, residente en Caracas, quien recientemente visito en Barinas la casa pulideña y al amigo Manuel Pulido Núñez, residente en el estado Falcón y asiduo lector de esta columna, ambos descendientes de esta familia de próceres, que brillan en las páginas de la historia de Venezuela y América.

Poema en 12 décimas escrito por el polifacético y controversial don Nicolás Antonio Pulido Briceño, donde el ilustre barinés, expresaba sus sentimientos y  modo de pensar. Este  poema es una alegoría a  lo que él advertía cuando todos animaban la causa independentista y él en el cabildo abierto que se celebraba en mayo de 1810 en Barinas con su concienzuda razón y convencido de sus palabras, les manifestaba  “¿ Qué más quieren ustedes?” todo lo tienen, y todo se proponen perderlo, van a perderse y arruinar estos pueblos, por mi parte, tendré que seguir la suerte común; y lo peor que voy a hacerlo con la intima convicción de que vamos a un suicidio”.
Así fue no vacilo en apoyar decididamente la causa independentista, con sus ideas, dinero y cualquier otro recurso necesario, sin importar los sacrificios que cobraban las circunstancias.
Sus padres fueron don Antonio Pulido y León y María Inés Briceño Pumar. Contrajo matrimonio con María Ignacia Pumar, hija de don José Ignacio del Pumar,  Marqués de las riberas  de Bocono y Masparro. Se desempeño como interventor de la Real hacienda  de Barinas, diputado por Pedraza; abrazo la causa republicana desde sus comienzos y participó activamente en la guerra de independencia. Muere   en 1834.
 Don Nicolás Antonio Pulido a diferencia de su hermano Juan José, no era partidario de la disolución de Colombia.  Decepcionado por la situación política de aquellos  tiempos y por tantos desengaños, se retira a la vida privada y de nuevo en su Barinas natal, se dedica a lo que siempre había cultivado, su inteligencia y su talento al arte de escribir.  En 1823, escribe este histórico e interesante poema que alude los momentos que para entonces vivía  la patria.


I

La tortilla está volteada
Volteada está la tortilla
Y es  funesta maravilla
Venir del ser a la nada.
Principió cruda y quemada,
Quedo pésima en sazón
Por ser contra la razón
El tortillero violento;
Y porque sesos al viento
Apoyaron la moción


II
Aprended flores de mi
Lo que va de ayer a hoy:
Hoy con patria nada soy,
Sin patria ayer mucho fui.
Tomad el ejemplo en mi,
Y contén vuestra pasiones,
Huye de revoluciones,
Mira atenta a Venezuela
Que solo ha quedado en Zuela
Con el vene en los talones.





III
Los más yacen arrollados
En tristes departamentos,
Cuyos ayes y lamentos,
De nadie son escuchados.
Es de ánimos depravados
Despreciar al infeliz,
Adular al que es feliz,
Profesar el egoísmo,
Sólo quererse a sí mismo
Cuando él mismo está en un triz.


IV
El que ayer de la fortuna
Se miró puesta en la cumbre
Hoy ni siquiera de lumbre
Para alumbrarse tiene una.
No es mucho que se confunda
El más claro entendimiento
Con el triste pensamiento
De lo que fue y de lo que es,
Sin esperar ni aun después
Aliviar su cruel tormento.


V 
Lo blanco se volvió negro
Y lo negro se hizo nieve,
Sin haber uno que niegue
Ser pérdida sin reintegro.
Admirar no más me atrevo
Variación tan declarada,
Inaudita e inesperada;
Pero por más que lo inquiero ,
                                               Todos responden: “Yo infiero
                                               Que es la tortilla volteada”.





VI
El culto está en abandono,
La moral desconocida,
Y en su lugar sustituida
La impiedad en alto trono.
El escándalo es abono
De cualquiera acción malvada;
Y la verdad nunca hallada
Porque ella huyó la primavera,
Por no hallarse en la quimera
De la tortilla volteada.





VII
Los Prelados expatriados
Y la Iglesia abandonada,
La Religión despreciada
Y sus ministros odiados;
Los cánones anulados;
La virtud yace olvidada,
Proclamada la perfidia,
Burlada la diversión,
Y todos con la ocasión
De la tortilla volteada





VIII
No obstante, el sabio congreso
Se dedica con afán
A saber si el queso es pan,
O al contrario el pan es queso;
Si es impune todo exceso,
Si es doncella la preñada,
Si la viuda es antojada;
Y a esto, un mudo con denuedo,
Le señalo con el dedo
A la tortilla volteada.




IX
Los que por tan rara causa
Hoy se miran exceptuados,
Disfrutan muy desahogados
La guerra, con gusto y pausa.
La avaricia nunca pasa,
La ambición nunca es saciada,
Es grande el que era antes nada.
Y entre tanta batahola
Vemos que a cualquier hora
La tortilla está volteada.






X
El pueblo con energía
Pregunta:  ¿quién rige ahora?
Respóndele: Una señora
Llamada doña Anarquía.
En ella no hay simetría.
Porque nació trastornada,
Tosca y mal organizada;
Pero ha venido a ordenar
Que se acabe de quemar
Nuestra tortilla volteada




XI
Quien lo dice no soy yo;
La experiencia es quien lo muestra
Viéndose en la suerte nuestra
Lo que va de ayer a hoy.
Parece se ha hecho convoy
Entre furias infernales
Para envolver  tantos males
En una revolución
Insana en toda ocasión
Y de resueltas fatales.









XII
En metamorfosis tal
Toda admiración es poca.
Y jamás podrá la boca
Dar explicación formal;
Ni cabe en ningún detal
Descifrar esta ensalada,
Esta hallaca o empanada,
Este ajiaco o picadillo,
Esta morcilla o morcillo,
Esta tortilla volteada.



LLANO ADENTRO  EN LETRA VIVA

(Volumen II)


BARINAS HISTORICA


Barinas aún cuenta con vestigios de su heroico pasado, ofreciendo a propios y extraños reencontrarse con un ayer lleno de magia y leyendas; esto y muchas otras cosas hacen de ella una ciudad histórica, teniendo un sitial ganado en la memoria venezolana.
El municipio Barinas, por su condición de capital del Estado, constituye la unidad geográfica más importante del territorio barinés. La dinámica propia de su actividad le perfila como eje principal en el desarrollo integral del Estado; en él se concentran la mayoría de los poderes públicos
Su producción económica se caracteriza por ser agropecuaria, maderera,  petrolera y de subsistencia; con la comercialización de cultivos como: maíz, algodón, plátano, yuca y frutas; así como también se observa  la cría de ganado bovinos, ovinos y porcinos. Aunado a lo anterior, posee aserraderos, innumerables entidades bancarias, y cuenta con fábricas artesanales, galletera, de confección de alpargatas, instrumentos musicales, refrescos, plásticos, vinos, condimentos, muebles, café y otros rubros.
Actualmente está incorporando industrias y empresas con el fin de llevar adelante el desarrollo científico y tecnológico que exige la comunidad mundial. Barinas es un municipio en vía de desarrollo, pujante y activo, que avanza a pasos firmes hacia un futuro inmenso.
Como la mayoría de las ciudades coloniales de Venezuela comenzó a formarse con construcciones de paredes de tapia o bajareque y techos de tejas o palma, con amplias y altas habitaciones, largos y anchos corredores y patios de hermosos jardines  y sombríos por frondosos arboles.
Al evocar el verbo elocuente, nostálgico y certero del maestro José León Tapia, refiriéndose a la ciudad que le vio nacer y a la que tanto le escribió y amó, se refleja el vivo retrato de esa Barinas histórica, cargada de magia y leyendas al decir:
“(…) a veces se pregunta uno que ha sido de la vida en el hilo del tiempo y entonces comienza a hilar recuerdos de esa vieja Barinas para remontarse en un cielo de sueños. Me veo en años tan lejanos que se difuminan en el olvido y como retoño marchitados revividos por el riego fantasioso de mi mente, historias de guerras, soledad de mediodía, alborozo de escuela, voces de maestros en los aposentos.
Casas blancas, calles rectas, aleros de cobijo, hombres a caballos encendidos de cascos las piedras. Solo dos automóviles empolvados y rugientes, es la visión de mis primeros tiempos. Una ciudad silenciosa, una escuela de niños pálidos, una paz en los espíritus, un respeto a la voz de los maestros. Una prédica de honestidad, enseñanzas con amor de patria, para aquellos muchachos que con alborozos poblábamos las calles”.
Para él era encontrarse con ese mundo que creía perdido, era  vivir de nuevo la Barinas que creía pérdida, la que con sus recuerdos nutrió todos sus libros y relatos. Por ello su angustia permanente la calmaba escribiéndole y estimulándonos a conocer nuestra tierra barinesa en las tertulias del museo Alberto Arvelo Torrealba.
La doctora Catalina Torres de Ruiz-Guevara, en su libro La iglesia matriz de Barinas en su contexto urbano (1994), señala que esta ciudad inicia su trazado partiendo de la plaza mayor (actual plaza Bolívar) y desde este espacio urbano se ordenan las principales calles extendidas de este a oeste (hoy calles Bolívar, Arzobispo Méndez, 5 de Julio y Cedeño) encontradas con las actuales avenidas doctor Rafael Medina Jiménez, Marqués del Pumar, Sucre, Briceño Méndez y Páez, concebidas en líneas rectas y orientadas hacia los puntos de acceso a la ciudad.
En 1859, año de la Revolución Federal, Barinas sufre los avatares de la guerra por ser principal escenario de esta revolución. La ciudad fue incendiada y casi desaparece. Durante la Guerra Federal, el ordenamiento de la ciudad jerarquizó la disposición del espacio en función de la concentración del poder civil, político y eclesiástico; no acatando a cabalidad lo dispuesto en las ordenanzas que en esa materia hallábase contempladas en las Leyes de Indias. No obstante, en las décadas siguientes continuaría la tradición de las ciudades españolas, con el trazado regular, que a modo de tablero de ajedrez, organizaban las sedes representativas de los poderes en torno a la plaza mayor.
Inicia un nuevo siglo. Para 1909, la ciudad de Barinas, continuaba reducida a su mínima expresión y sin experimentar un mayor crecimiento cuantitativo; al igual que la mayoría de las ciudades venezolanas durante las primeras décadas del siglo XX, que no eran más que un puñado de aldeas regadas en un amplio territorio. Así pasaría la feroz dictadura de Juan Vicente Gómez, sin pena ni gloria para el desarrollo urbanístico de esta noble tierra.
Es a partir de 1936, en el gobierno del general Carlos Jordán Falcón,  que comienza a experimentar cambios sustanciosos en su morfología arquitectónica. Durante su gestión de gobierno  se construye el edificio sede del hospital doctor Luís Razetti -hoy asiento de la Alcaldía de Barinas- y la restauración de las ruinas del antiguo Palacio del Marqués; importantes edificaciones aún presentes en la actualidad, aunque sufriendo cambios en su estructura original.


Calle Briceño Méndez 


Frente del hospital, hoy Palacio Municipal 
LLANO ADENTRO  EN LETRA VIVA
(Volumen II)


TRESCIENTAS CANTAS LLANERAS


Entre uno de los legados más importantes que dejó el médico, ingeniero, pionero de la industria petrolera venezolana, doctor Carlos González Bona, fue el libro titulado Trescientas cantas llaneras, recopilación de coplas que por el llano caminan desde tiempos ancestrales y que, en una u otra manera, forman parte del inconsciente colectivo del llano, que es, según Jung, el lugar donde se alojan los atributos más puros y esenciales del carácter y la forma de ser de un pueblo.
            El doctor González Bona, fue un barinés -de Pedraza-, miembro de una honorable familia que en tiempos de la Guerra Federal emigró de Barinas hacia San Cristóbal. Él, gracias a su talento y espíritu emprendedor, llegó a involucrarse en muchas faenas civilizadoras en esa Venezuela donde todo estaba por  hacerse.
            La canta es una de las formas favoritas que tiene el llanero para  expresarse, -estilo que domina con maestría-. Esta recopilación atesorada por González Bona es la muestra de un trabajo hecho con constancia; ha tenido varias ediciones desde que fue dada a la luz pública por vez primera en abril de 1903, convirtiéndose en una obra de consulta necesaria para conocer la cultura llanera y entender nuestro folklore nacional.
            El doctor Carlos González Bona, escribe en el prólogo de esta obra: “Emprendo esta publicación movido del deseo de salvar del olvido páginas que yo creo interesantes de la poesía venezolana; esas páginas que no están escritas y que viven en la memoria de nuestro pueblo llanero, como vivieron los cantos del divino Homero, en la memoria de la Grecia.” Creo que lo hizo con presagios de añoranzas y amor por esa tierra ancha y larga de los llanos barineses, el solo recopilar la expresión popular de los habitantes de los llanos de Barinas es una acción digna y meritoria de reconocimiento.        
Disfruten algunas de las trescientas cantas llaneras que recopiló el doctor González Bona, que andan llano adentro, de voz en voz de los cantores, poetas y trovadores de la llanura inmensa.

De este llano afuera vengo
donde llaman El Sombrero;
de las muchachas bonitas
yo soy el alcabalero.

Aquí me estaré cantando
cantando hasta amanecer,
para que las flores verdes
vuelvan a reverdecer.


Desde mi tierra he venido
con el agua a la garganta,
sólo por venirte a ver
hermosa paloma blanca.


Acordarme no quisiera
de aquel término apureño,
del fulano Salazar
y el tal Nicolás Briceño.


Vamos a la mar, morena,
que allá nos embarcaremos:
tu cuerpo será el navío,
mis brazos serán los remos.


A la mar mandé por perlas
y me trajeron corales
para hacer unas pulseras
para alivio de mis males.


A las cuatro muere el sol
en los brazos de la tarde;
por eso la triste noche
viste de negros pañales.


Hasta los palos del monte
tienen su separación,
unos sirven para santos
y otros para hacer carbón.


El oficio e maraquero
es oficio condenao;
para todos hay asiento
y el maraquero parao.

Dale duro a esa bandola
que se acabe de quebrar;
que palos hay en el monte
y quien los sepa labrar.


El que cantare conmigo
apriétese los calzones,
no piense que va a comer
arepas con chicharrones.


A mi mesmo me da miedo
cuando levanto el tañío;
porque me hallo facultoso
y dueño de mi albedrío.


A caramba compañero,
cómo no voy a llorar
si una sola vida tengo
y me la quieren quitar.


Ninguno cante victoria
aunque en el estribo esté;
que muchos desde el estribo
se suelen quedar a pie.


El que nació para pobre
y es su sinio niguatero,
aunque le saquen la nigua,
siempre le queda el agujero.


No sirvo más a la patria,
la guerra me tiene loco;
porque el trabajo es muy recio
y el pago que dan es poco.


Yo no voy a la Guayana
por no dormir en la playa,
por no escucharle los golpes
que le dan a la muralla.

Santocristo de la Grita,
Virgen de Chiquinquirá
me sacaste de mi tierra,
volveme a poner allá.


De este llano abajo vengo
en mi caballo melao
atropellando cantores
como atropellar ganao.


Cuando yo tenía dinero
me llamaban don Tomás;
ahora, que no tengo nada
me llaman Tomás, no más.


Decile al señor alcalde
que me afloje la cabuya;
que si el amor es delito
mi pena es la misma suya.


En Caracas nacen rosas,
en La Guaira clavellinas;
en Maracay las paperas
y en la laguna, guabinas.


Si acaso te preguntare;
porque ella es muy preguntona,
dile que me llevan preso
los godos de Barcelona.
                                                                                                                              

Yo no le temo a la muerte
aunque la encuentre en la calle;
que sin licencia de Dios
la muerte no mata a nadie.


Y con esto adiós, señora,
hasta la noche que viene,
cantaremos tu rosario
si Dios con vida nos tiene.



LLANO ADENTRO  EN LETRA VIVA
(Volumen II)


LA HERENCIA ARVELEANA EN LA POESÍA LLANERA
                                          

Barinas, Tierra de historias y leyendas, sueños, sabanas y canciones, refugio de poetas, caminos de palma y sol, donde la poesía desanda por la sabana. Eduardo Ali Rangel, me dijo un día:- “en ésta tierra barinesa nos dejaron una herencia noble Arvelo Larriva, Arvelo Torrealba,  Orlando Araujo, Luis Fadul Hernández y  tantos hombres de letras que han hecho inmensos los horizontes de ésta tierra llanera. Y en el prólogo de mi libro:”Bajo el cielo barinés” reafirmó su pasión Arveleana este poeta Rangel:
                                                                                               

El verso sigue viviendo
en la luz de nuestro llano
con esperanza armoniosa
mirando en el horizonte
que le brinda al sentimiento
con luz serena y hermosa.
                                                                                                            

Por eso ayer, una voz
de bardo con esperanza
me trajo un mensaje grato
con cordialidad llanera
en un verso que camina
con luz de cielo y de tierra.


La inspiración tiene vida
dialogando en el paisaje
y con la canta arveleana
el verso sigue viviendo
porque en la llanura siempre
su pensamiento es eterno.




No puede ser de otra manera, la influencia arveleana está inmersa en la cultura literaria llanera y universal. Son muchos los poetas y cantores de los llanos colombo-venezolanos, y más allá de estas fronteras, que están arraigados a la poesía arveleana, como muestra y sin distinción de regionalismo, solo por razón de espacio, vamos a nombrar algunos barineses Luis Fadul Hernández, Carlos Giusti Vargas, Miguel Ángel Nieves, Reinaldo Arias, Eduardo Alí Rangel, Guillermo Jiménez Leal, Juan de la Cruz Díaz, Miguel García Vielma y don Eladio Tarife, quién una tarde barinesa me manifestó que él era devotó de Alberto Arvelo Torrealba, tanta era la veneración que sentía por la figura del poeta, que antes de cantar se persignaba  en su memoria, en su homenaje compuso la canción, Un poeta nunca muere, dice así:

Alberto Arvelo Torrealba
con tu nombre me persigno
pidiéndole al Dios divino
que me haga compañía
en la larga travesía
que me trazó mi destino
de seguir por los caminos
que dejo tu poesía
con sagrada maestría
plasmada en pergaminos
de mi querida Barinas
poeta de verso fino
que le dio categoría
a la copla y a la canta
y la lleno de armonía
creando en su fantasía
al famoso Florentino
ese coplero genuino
que le gano la porfía
a la figura sombría
del espíritu maligno…


yo soy de los que opino
para decirle lo cierto
el poeta no está muerto
con nosotros ha vivido
él solo está dormido
soñando con los esteros
con el cantar mañanero
y el arrendajo ladino
y el silbido matutino
un día 6 de enero
paso algo verdadero
cuando Maruja decía
tramoleando su pañuelo
¡él poeta Alberto Arvelo
No se ha muerto todavía…!




Por los caminos del alba
Alberto Arvelo Torrealba
No se ha muerto todavía.


La herencia arveleana en la poesía llanera, tan singular y tan cercana a la vida del llano, no tiene, ni tendrá fin, es una poesía que transita los caminos de la llanura, va de voz, en voz, haciéndose cada día más popular, más cercana a la gente; pero esta opinión, en razón a la verdad, creo que no desmerita la universalidad del poeta de la llanura y su poesía de “genuina creación artística”, que lo diga Guillermo Jiménez Leal, quién más ha musicalizado a Arvelo Torrealba y es uno de los mejores ejemplos de nuestra herencia arveleana. Por ello comparto que Alberto Arvelo Torrealba, más que un poeta nativista es un poeta de profundas dimensiones universales.
El doctor Alexis Márquez Rodríguez, en el prólogo de la Obra poética de Arvelo Torrealba, editada por Monte Ávila Editores, en coedición con la Fundación Cultural Barinas (1999); afirma de una manera muy clara y precisa, lo siguiente: “La poesía de Arvelo Torrealba se manifiesta en la conjunción de cuatro elementos que en su caso resultan indisolubles: el tema popular, específicamente extraído del llano venezolano y de la vida del llanero (hombre, afán, paisaje); las formas métricas y estróficas populares, de ámbito nacional, ciertamente, pero de particular significación en la poesía y la música del llanero, estrechamente consustanciadas con su vida y sus afanes (el octosílabo, la copla la décima, el romance); un profundo contenido reflexivo, netamente existencial, que universaliza la angustia del poeta ante el mundo y la vida…”   
El recordado Humberto Febres en su ensayo sobre Florentino y El Diablo, acertadamente sostiene: “Arvelo es nativo no nativista. Corrijamos, fue nativista en sus  comienzos, en su primer libro “Música de cuatro”, ...pero el autor de “Cantas”, y de todo lo que vino después, su obra fundamental, no merece ni ese ni ningún otro rotulo, como no sea el de poeta.”  Para que más, con esa clara inteligencia del poeta Humberto Febres, quien con una sola palabra definiera al gran Alberto Arvelo Torrealba, cuya poesía es influencia obligada en la cultura literaria llanera y forjadora de los nuevos creadores del llano adentro.


LLANO ADENTRO  EN LETRA VIVA

(Volumen II)


EL CANOERO DEL CAIPE

La copla, el corrió, el soneto, el romance, la décima y la glosa son expresiones poéticas que caracterizan al llanero. Por los caminos del llano siempre vamos a topar con la poesía de Francisco Lazo Martí, Ernesto Luis Rodríguez  y Alberto Arvelo Torrealba, solo por nombrar los más representativos.
En cuanto a la glosa,  no podemos dejar de nombrar también al célebre Andrés Eloy Blanco, aunque no  nació en el llano, es un fiel representante de esta expresión poética, que algunos dicen está en desusó; pero aún en largo y ancho lienzo del territorio nacional existen poetas como: Graterolacho, Eduardo Alí Rangel, Guillermo Jiménez Leal y Yorman Tovar,, solo por nombrar algunos que le dan prestigió a esta técnica poética.
Es oportuno presentar a ustedes parte del intento que hago en glosar el poema El canoero del Caipe, del laureado poeta barinés Alberto Arvelo Torrealba. Lean estas dos primeras y ustedes me dirán si sigo deshojando el verso.
GLOSA 1
                                      AL CANOERO DEL CAIPE,
QUE ERA UN CATIRE APUREÑO,
LE QUITÓ EL AMOR DE GOLPE
QUIEN LO QUISO TANTO TIEMPO.
AAT

La nostalgia y sentimiento

me embargan de emoción
tono triste en la canción
                                                entonan mi pensamiento                      
como suspiros al viento
como los juegos de naipe
los brazos del río esparcen
cuando sus aguas se fueron
                                                  con tristeza despidieron          
“Al canoero del Caipe”




                                                              
                                                 Obispos pueblo querido                                                 
el tiempo no se detiene
el tiempo se va y se viene
recuerda lo convenido
por mas que se crea vencido
el canoero en su sueño
de su amor quiere ser dueño
al llegar a la Barranca
el hombre de la palanca
“Que era un catire apureño”




El amor se le fue lejos
entretejiendo recuerdos
dejando sentidos lerdos
el caño sin sus reflejos
laguna de mil espejos
en la sabana se rompe
el canoero fue torpe
no supo vivir su vida
y Maruja decidida
“Le quitó el amor de golpe”




Va el catire apureño
con la nostalgia en el alma
imbuido por la calma
bregando va con empeño
por el amor de sus sueños
transmutando en el viento
dejándolo sin aliento
la que antes fue su aliada
la dulce mujer amada
“Quien lo quiso tanto tiempo”.













GLOSA 2


LA QUE LE ARRULLÓ EL MUTISMO
Y FUE ALJIBE EN SU DESIERTO.
TAN CERQUITA AYER, MARUJA,
Y HOY TU CARIÑO TAN LEJOS.
                                                                                           AAT


Que importa canoero
déjala que vaya y venga
mañana cuando detengas
en el desembarcadero
la veraz en el tranquero
con aires de egoísmo
preguntaran con cinismo
¿Quién es esa hermosa mujer?
todos dirán al responder
“La  que le arrulló el mutismo”.




Maruja sigue vagando
en busca de su destino
ponzoñas en el camino
en sus huellas va dejando
como si fuera soñando
en su mayor desconcierto
bajo el cielo abierto
camina muy presumida
la que le cambio la vida
“Y fue aljibe en su desierto”









Trochando caños y esteros
y por el Caipe turbulento
entre caminos de vientos
se marcho el canoero
bajo el sol mañanero
la corriente lo empuja
y a lo lejos le dibuja
los caños con sus escombros
y el gritará con asombro

“Tan cerquita ayer, Maruja”






Bajo la tarde lluviosa
el Caipe esta muy triste
¿Catire por qué te fuiste?
olvida a esa odiosa,
dañina y ambiciosa
que te tiene por pendejo
mírate en el espejo
de tus amores pasados
que ayer fuiste amado
“Y hoy tu cariño tan lejos”